martes, 16 de junio de 2009

EL AMOR DE LA MALINCHE...500 AÑOS DESPUES


Buenos días mis estimados lectores (as), disculpándome por la ausencia de este su blog, comenzare a escribir, sobre un tema que pude pensar en este tiempo, de hecho quería escribir sobre esto desde hace un buen. Pero por diversas razones lo hago hasta hoy. Lo titulare EL AMOR DE LA MALINCHE 500 AÑOS DESPUES
Mientras me dirigía a mi trabajo, para lo cual tengo que manejar aproximadamente unos 25 km desde su humilde casa, su servidor siempre trae música en el coche y generalmente viene tarareando o haciendo que toca la guitarra con el volante; bueno el caso es que me rebaso una camioneta Ford Lobo King Ranch 2009, conducida por un señor moreno, de cabellos parados, con semblante de haber pasado mucho tiempo trabajando, muchos días de su vida en el sol, y mi primer pensamiento fue y lo digo con toda sinceridad “este cabrón ha de ser narco o zeta”, para casi con la misma velocidad en que pensé eso, llegara a mi mente la imagen de, porque el ser morenito, cabellos parados, tostado al sol, etc, etc., no nos da la posibilidad (en este caso) de ser dueños de una camioneta de ese tipo. ¿Cuáles son los estándares de belleza requeridos para poder ser dueño de un bien material; sin parecer que es robado o que uno se dedica a alguna actividad ilícita?. La respuesta es ninguno, simplemente es lo que nos hemos dejado imponer a través de los años, mediante culturas ajenas a las nuestras, mediante estándares globales a los cuales el mexicano no tiene ni debe porque tratar de encajar, señoras y señores, nuestros antepasados, los verdaderos mexicanos; no eran ni rubios, ni de ojos claros, ni altos, ni delgados, etc. Nuestros antepasados fueron los olmecas, mayas, mexicas, aztecas, toltecas, zapotecas, etc.
Y deberíamos estar orgullosos de ese pasado, de esas raíces, de esa historia que créanme, no muchos pueblos se pueden vanagloriar de tener. Si fuimos conquistados es otra historia, si fuimos mezclados, si los españoles dieron pauta al mestizo esa es una parte pequeña de lo que verdaderamente somos. Nuestro valor fue desplazado en aquella época a base de muertes y sangre, ahora vemos que nos desplazan más fácilmente, mediante estándares impuestos y que nosotros fácilmente llegamos a aceptar. Si nuestros antepasados lucharon por su pueblo, nosotros deberíamos de avergonzarnos de no hacer nada por nosotros mismos. Entre nosotros nos maltratamos, un indígena es motivo de burla en la ciudad, un moreno no es visto de la misma forma que un “güero”, a los campesinos se les trata como animales y a los que parecen “gente bien” se les abren todas las puertas.
Sé porque lo he vivido, que muchas veces esa “gente bien”, tiene más vicios y cosas malas, que la gente humilde, la misma que cuando te da algo es porque realmente sabe que lo vas a valorar, la que conoce lo que cuesta ganarse las cosas; y no generalizo de los dos lados hay vicios, es normal. Pero sinceramente al más jodido es al que más se sigue jodiendo.
Cuando veamos normal que una gente que con su trabajo y esfuerzo, ande en la camioneta que quiera, o tenga la casa que quiera y viva como quiera y no pensemos, “pero no deja de ser un naco” o “pinche negro ni con ese carro se ve bien”. Ese día seremos otra sociedad, una donde lo externo no cuente más que lo interno, una donde todos tengamos el mismo valor y las mismas oportunidades.
Donde yo no tenga pensamientos estúpidos que no deben de ser, y lo digo así, porque soy afortunado en poder tener amigos humildes, pero que ante todo está el respeto mutuo sin interponer las estúpidas “clases sociales”.
Tuvimos uno de los mejores presidentes del país, con Don Benito Juárez García que fue un indígena y pudo llegar a ser presidente, que mejor ejemplo que todos somos iguales y podríamos hacer cosas similares, si solo se nos dieran las mismas oportunidades, no se para ustedes pero yo me pregunto que puede ser mejor: el español asaltante, violador, expresidiario, asesino, que vino a matar a diestra y siniestra solo para imponer su “cultura”, sin contar la destrucción de muchas reliquias nuestras; pero eso si alto, güero y de ojo claro. O aquel señor bajito, morenito, de cabellos lacios y ojos oscuros, que salió de uno de los lugares con mayor marginación del país, estudio, se supero, se preparo y llego a ser presidente.
Es por eso que debemos olvidar el racismo nacional, si queremos que nos respeten, tenemos que empezar por respetarnos nosotros mismos. Porque eso sí, cuando alguien le hace algo a un mexicano en el exterior, ahí si repudiamos, gritamos, exigimos respeto, pero al salir a la calle y ver al vendedor del chicles le decimos ¡quítate pinche indio pata rajada!, y al extranjero le damos hasta lo que no.
Y no tengo nada en contra de los güeritos, ellos no tienen la culpa, de que nosotros denigremos a los morenos o al menos no pensemos que pueden ser igual o mejores que ellos, hay que valorarnos por lo que somos, no por lo que tenemos y si llegamos a tener algo a base de trabajo, bienvenido pero eso tampoco nos hace mejores, güeros, morenos, altos, bajos, gordos, flacos. Todos vamos a morir y eso es una realidad.
Hoy seamos iguales, en realidad así debió de ser siempre ANTES DEL AMOR DE LA MALINCHE.
PAZ

lunes, 15 de junio de 2009

EL SONIDITO...ROCK O MITO

Buenos días mis estimados lectores (as), y para continuar con los videos ahi les dejo uno que me hizo pensar, realmente nunca he sido rockero, en mi interior siempre vivio la musica grupera, si hasta Rammstein lo trae en la sangre porque yo no?, jajaja buen video disfrutenlo PAZ

ARTISTAS LOCALES...SUPER GRUPO LATA

Buenos días mis estimados lectores, a falta de inspiración y tiempo para escribir les compartire un video que encontre en la red, sinceramente de que hay talento no me cabe duda; al menos para pasar un buen rato, de eso se trata la vida no? PAZ

jueves, 11 de junio de 2009

ALCOHOL? SI GRACIAS!!!

Buenos días mis estimados lectores (as), regresando aqui al blog de todos les dejare un video, donde se muestra parte de lo que ocasiona el alcohol en nuestros cuerpos, a mi me gusta la cerveza pero no he podido llegar a caerme de esa forma, en que estare fallando? jajaja disfruten el video PAZ...beer beer beer

lunes, 25 de mayo de 2009

LUGARES DE SIEMPRE...CHARITO BEACH


Buenos días mis estimados lectores (as), después de un tiempo ausente, estoy de vuelta aquí, para iniciar; de nueva cuenta y en medida de lo posible a escribir constantemente en este nuestro blog.
Hay lugares que nos marcan de por vida, recuerdos acumulados en la memoria que si bien no pueden ser todos felices, al menos son lo suficientemente agradables para permanecer con nosotros el tiempo que permanecemos vivos. Esos lugares merecen ser recordados, porque en ellos transcurrieron situaciones que nos han formado en lo que somos y sobre todo en lo que podemos ser.
Hace tiempo, existió un lugar donde los niños podían jugar en la calle, la mayoría de las personas se conocían, habían diversiones sanas y aun se respiraba ese aire de tranquilidad que muchas veces olvidamos que puede existir en nuestras vidas.
Ese aire, que solo lugares como ese te pueden hacer sentir; por las mañanas te despertaba el sonido de los pájaros, acompañados de rayos de sol que se filtraban por las ventanas, el aire era limpio, lo podías percibir; si mirabas al cielo encontrabas un azul nítido aderezado a veces con un blanco exquisito de nubes.
En la calle, podías saludar a tus vecinos, deseándole buenos días a todos, mientras ibas a tus labores diarias, las señoras del hogar aseaban sus casas, regaban sus plantas y antes de medio día, ya tenían listo lo que iban a utilizar para elaborar su comida, el aire era fresco dentro de sus hogares y la limpieza de los mismos se podía percibir.
Regresabas de la escuela directo a comer, te bañabas, hacías la tarea y por la tarde podías salir a jugar con tus amigos, si los amigos de la infancia esos que viven en la misma calle o en la misma colonia, los que se juntan en un lugar dado, el cual es como su cuartel general, esos amigos con los cuales te puedes pelear por media hora y después seguir como si nada. En mi caso existía un lugar al cual llamábamos “la bardita”, que efectivamente era una pequeña barda de unos 70 cm. de altura y unos 3 mts. de largo, que estaba ubicada frente a la casa de una tía abuela, donde nos llegábamos a sentar y planear las cosas.
En “la bardita”, se gestaban todas las ideas y los planes a seguir durante la tarde y parte de la noche, ahí era la cita puntual y sabías que aunque fueras el primero en llegar, apenas te vieran los amigos uno a uno comenzaban a llegar; los juego generalmente implicaban un esfuerzo físico, corrías mucho, saltabas, trepabas, etc., obviamente habían heridas, pero nada que el agua oxigenada, alcohol y para los raspones el polvo de azufre no curaran. La niñez era sana, y no veíamos a tantos niños gorditos como ahora, no usamos muchas de las cosas que la tecnología nos fue proveyendo.
Y mientras nosotros jugábamos, en los porches de las casas, se podía ver a las familias enteras platicando, eran tardes donde se salía a tomar el “fresco”, se podían escuchar historias, hablar de las noticias, contar chistes y si también chismes. Los hijos visitaban a los padres y mientras eso sucedía, los nietos jugaban con sus amigos.
Eran épocas felices, teníamos mayores vínculos familiares y por cuestiones de esfuerzo físico, mayor salud. Esos lugares son los que no se deben olvidar, porque los recuerdos son en su mayoría buenos.
Llegaba la noche y podías ver las estrellas en el cielo, recuerdo la brisa fresca en el techo de mi casa, mismo que me sirvió muchas noches para estar ahí, simplemente como observador de la grandeza del universo y de nuestra pequeñez. Vi muchas estrellas fugaces en ese techo, lluvias de estrellas, para las cuales se reunían los amigos que conseguían el permiso para ir a contemplarlas juntos.
En las noches cálidas, podías pasar más tiempo fuera, pretextando que estabas en lo “fresco”, o bien se sacaban los ventiladores hacia los corredores de las casas y los lugares que antes eran ocupados por las personas mayores, ahora servían para que a los pequeños, que jugamos toda la tarde, nos refrescáramos con la brisa de los mismos, después de llegar sudados.
De ahí, todos nos despedíamos y cada quien para su casa, a bañarse, cenar y dormir, esperando un nuevo día, esperando con ansia la nueva reunión en “la bardita”, pensando en que se podría jugar el día de mañana. Porque la niñez hay que disfrutarla, y si tienes un buen lugar donde vivirla mucho que mejor. Tengo muchos recuerdos de ese lugar, de ese tiempo y espero poderlos compartir con ustedes, porque en “la bardita”, paso gran parte de mi infancia, y muchas de las bromas y juegos que perduran en mi mente. Esperen próximas noticias de ese lugar. Lugares adecuados en momentos oportunos, algo que debemos valorar.
Charito beach…te llevo en mi corazón…(TITULO DE UNA CANCION QUE LE HICIERON A ESE LUGAR).
NOTA: La foto es de un lugar de Chiapas, no pertenece al descrito.
PAZ.

miércoles, 13 de mayo de 2009

EL RUDO Y CURSI VERSION ESPONJA

Mis estimados lectores (as), disfruten la vida y hay que sonreir esta semana es buena.

PAZ

martes, 12 de mayo de 2009

FRANCISCA Y LA MUERTE


Buenos días mis estimados lectores (as), hoy les quiero compartir un cuento cubano, que se llama FRANCISCA Y LA MUERTE, lo recuerdo con mucho cariño, dicho cuento venía en los libros gratuitos de la primaria y se me quedó muy grabado, desde la primera ocasión en que lo leí. Espero sea de su agrado, el texto es de Onelio Jorge Cardoso. Como dato, a veces suelo saludar a mis amigos de internet, de la forma en que comienza el cuento. SANTOS Y BUENOS DIAS DIJO LA MUERTE.



FRANCISCA Y LA MUERTE


- Santos y buenos días- dijo la muerte, y ninguno de los presentes la pudo reconocer. ¡Claro!, Venía la parca con su trenza retorcida bajo el sombrero y su mano amarilla en el bolsillo.


- Si no molesto -dijo-, quisiera saber dónde vive la señora Francisca.


- Pues mire- le respondieron, y asomándose a la puerta, un hombre señaló con su dedo rudo de labrador:


- Allá por los matorrales que bate el viento ¿ve? Hay un camino que sube la colina. Arriba hallará la casa.


- "Cumplida está", pensó la muerte, y dando las gracias echó a andar por el camino aquella mañana que, precisamente, había pocas nubes en el cielo y todo el azul resplandecía de luz.


Andando pues, miró la muerte la hora y vio que eran las siete de la mañana. Para la una y cuarto, pasado el meridiano, estaba en su lista cumplida ya la señora Francisca.


- "Menos mal, poco trabajo; un solo caso", se dijo satisfecha de no fatigarse la muerte y siguió su paso, metiéndose ahora por el camino apretado de romerillo y rocío.
Efectivamente, era el mes de mayo y con los aguaceros caídos no hubo semilla silvestre ni brote que se quedara bajo tierra sin salir al sol. Los retoños de las ceibas eran pura caoba transparente. El tronco del guayabo soltaba, a espacios, la corteza, dejando ver la carne limpia de la madera. Los cañaverales no tenían una sola hoja amarilla. Verde era todo, desde el suelo al aire y un olor a vida subiendo de las flores.
Natural que la muerte se tapara la nariz. Lógico también que ni siquiera mirara tanta rama llena de nidos, ni tanta abeja con su flor. Pero, ¿qué hacerse? ; estaba la muerte de paso por aquí, sin ser su reino.
Así pues echo y echo a andar la muerte por los caminos hasta llegar a casa de Francisca.


- Por favor, con Panchita -dijo adulona la muerte.


- Abuela salió temprano -contestó una nieta de oro, un poco temerosa aunque la parca seguía con su trenza bajo el sombrero y la mano en el bolsillo.


- ¿Y a qué hora regresa? -preguntó.


- ¡Quién lo sabe! -dijo la madre de la niña-. Depende de los quehaceres por el campo, anda trabajando.
Y la muerte se mordió el labio. No era para menos seguir dando rueda, por tanto mundo bonito y ajeno.


- Hace mucho sol. ¿Puedo esperarla aquí?


- Aquí quien viene tiene su casa. Pero puede que ella no regrese hasta el anochecer.


"¡Chin!", Pensó la muerte, "se me irá el tren de las cinco. NO; mejor voy a buscarla". Y levantando su voz, dijo la muerte:


- ¿Dónde, me dijo, pudiera encontrarla ahora?


- De madrugada salió a ordeñar. Seguramente estará en el maíz sembrando.


-¿Y dónde está el maizal? –preguntó la muerte.


- Siga la cerca y luego verá el campo arado detrás.


- Gracias- dijo secamente la muerte y echó a andar de nuevo.
Pero miró todo el extenso campo arado y no había un alma en él. Soltóse la trenza la muerte y rabió:


- "¡Vieja andariega, dónde te habrás metido!" Escupió y continuó su sendero sin tino. Una hora después de tener la trenza ardida bajo el sombrero y la nariz repugnada de tanto olor a hierba nueva, la muerte se topó con un caminante:


-Señor, ¿Pudiera usted decirme dónde está Francisca por estos caminos?


- Tiene suerte -dijo el caminante-, media hora lleva en casa de los Noriega. Está el niño enfermo y ella fue a sobarle el vientre.


- Gracias- dijo la muerte como un disparo, y apretó el paso.
Duro y fatigoso era el camino. Además, ahora tenía que hacerlo sobre un nuevo terreno arado, sin trillo, y ya se sabe cómo es de incómodo sentar el pie sobre el suelo irregular y tan esponjoso de frescura, que se pierde la mitad del esfuerzo. Así, por tanto, llegó la muerte hecha una lástima a casa de los Noriega.


- Con Francisca, a ver si me hace el favor.


- Ya se marchó.


- ¡Pero, cómo! ¿Así, tan de pronto?


-¿Por qué tan de pronto? -le respondieron-. Sólo vino a ayudarnos con el niño y ya lo hizo. ¿De qué extrañarse?


-Bueno... verá -dijo la muerte turbada-, es que siempre una hace la sobremesa en todo, digo yo.


- Entonces usted no conoce a Francisca.


- Tengo sus señas -dijo burocrática la impía.


- A ver; dígalas -esperó la madre. y la muerte dijo:


- Pues... con arrugas; desde luego ya son sesenta años.


- ¿Y qué más?


- Verá... el pelo blanco... casi ningún diente propio... la nariz, digamos...


- ¿Digamos qué?


- Filosa.


- ¿Eso es todo?


- Bueno... además de nombre y dos apellidos.


- Pero usted no ha hablado de sus ojos.


- Bien; nublados... sí, nublados han de ser... ahumados por los años.


- No, no la conoce -dijo la mujer-. Todo lo dicho está bien, pero no los ojos. Tiene menos tiempo en la mirada. Esa, a quien usted busca, no es Francisca.
Y salió la muerte otra vez al camino. Iba ahora indignada sin preocuparse mucho por la mano y la trenza, que medio se le asomaba bajo el ala del sombrero.


- Anduvo y anduvo. En casa de los González le dijeron que Francisca estaba a un tiro de ojo de allí, cortando pastura para la vaca de los nietos. Mas sólo vio la muerte la pastura recién cortada y nada de Francisca, ni siquiera la huella menuda de su paso.
Entonces la muerte, quien ya tenía los pies hinchados dentro de los botines enlodados, y la camisa negra, más que sudada, sacó su reloj y consultó la hora:


- "¡Dios! ¡Las cuatro y media! ¡Imposible! ¡Se me va el tren!" Y echó la muerte de regreso, maldiciendo.
Mientras,a dos kilómetros de allí, Francisca escardaba de malas hierbas el jardincito de la escuela. Un viejo conocido pasó a caballo y, sonriéndole, le echó a su manera el saludo cariñoso:


- Francisca, ¿cuándo te vas a morir? -
Ella se incorporó asomando medio cuerpo sobre las rosas y le devolvió el saludo alegre:


- Nunca -dijo-, siempre hay algo que hacer.



PAZ